Trayectoria

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Cuenta Sebastián Borro: “Después de la huelga del Lisandro De la Torre, yo quedé cesante por lo que mi gremio quedó sin representación en las “62” y lentamente Vandor inicia el desplazamiento de la línea dura y hace ingresar de la mano a Raúl Matera a la línea blanda o colaboracionista en la conducción del movimiento.
Allá, por marzo de 1963 viajamos con Jorge y Jonch a Madrid. Estuvimos casi veinte días con el General y luego debimos cumplir una misión muy especial que nos encomendó Perón. Se trataba de establecer una continuidad de alcance con al Revolución Cubana. Un nefasto personaje que oficiaba de contacto, había cometido algunas perrerías y el General nos ordenó restablecer esa relación. Luego de un viaje de casi 24 horas vía París, Zurich, Checoslovaquia, Irlanda y Canadá, llegamos en abril de 1963 a la Habana. Estuvimos reunidos con Ernesto Che Guevara, el “Che”, quien nos pone a disposición apoyatura y medios para el movimiento. Permanecimos un mes en Cuba y luego retornamos con la misión cumplida”.
Perón había designado a Jorge delegado personal ante los países socialistas, pero la lucha de intereses dentro del peronismo estaba desatada y Vandor comenzó a poner en marcha, el retorno de Perón.
El frustrado operativo, boicoteado por la propia dirigencia, estaba destinado de antemano al fracaso para desalentar las esperanzas del pueblo y convencerlo de la necesidad de un peronismo sin Perón. Jorge vislumbra la trampa y la enfrenta en Madrid delante del propio General, lo que le representa el eterno rencor de muchos traidores.

También el rechazo a la invitación del gobierno cubano, de la que Jorge fue portador junto a John William Coke, para que Perón se estableciera en la isla, fue motivo de alejamiento de Jorge de la intimidad de Madrid.
Estos enfrentamientos no hacen mella en su espíritu militante y continua llevando a delante con absoluta convicción la lucha contra los gobiernos que proscribían al peronismo y por ende, la decisión soberana del pueblo.
Jorge despliega una intensa actividad en todo el país y en todos los frentes sociales donde se pueda llevar el mensaje revolucionario. Así se convierte en hombre de consulta por parte de sectores progresistas de la iglesia a quienes ayuda a crear el “Movimiento de Curas del 3er mundo” y con los que establece una profunda relación basada en la discusión franca y honesta y en el compromiso militante junto a los desposeídos y explotados de todo el país.
Por entonces, el Comando Táctico Peronista funciona en nuestro Sindicato lo que posibilitó una profunda relación con el delegado personal de Perón, Mayor Bernardo Alberte, con Mabel Di Leo y otros cientos de compañeros que tenían como referencia de la línea combativa e intransigente del peronismo al sindicato de Farmacia.
El golpe militar realizado por Onganía retrotrae al país a una dura represión y persecución de las organizaciones populares. El sector Vandorista o colaboracionista del peronismo Sindical apoya el golpe y continúa con el proyecto de peronismo sin Perón. En las provincias se fortalece los sectores neo peronistas que respondían al mismo proyecto y solo el sector combativo del que Jorge es uno de sus artífices e impulsores se mantiene en el enfrentamiento con el régimen militar.
Esta contradicción va separando cada vez mas los caminos entre los claudicantes sectores que avanzaban en el manejo del aparto partidario, apropiándose (con la ayuda del gobierno militar) de los símbolos formales del Justicialismo y los sectores que enfrentaban al gobierno y cada vez mas claramente a la traición que no solo desconocía el liderazgo de Perón, sino que también la voluntad del pueblo de expresarse democráticamente sobre el tipo de país y de sociedad a la que aspira.
La visión política de Jorge Di Pascuale se amplia y lo proyecta como un dirigente nacional contenedor de otras expresiones políticas, al tiempo que su capacidad de conducción convoca a otros dirigentes sindicales a la construcción de una alternativa para los trabajadores que represente la voluntad de lucha del pueblo argentino. Esa acción constante y decidida alcanza su máxima expresión en la convocatoria al Congreso normalizador de la C.G.T., realizado el 18 de marzo de 1968, bajo la advocación de Amado Olmos (fallecido poco antes) y que posibilita la conformación de la C.G.T. de los Argentinos.
El congreso realizado en el local de la U.T.A. de la calle Moreno designa a Raimundo Ongaro como Secretario General e impulsa el Programa del 1ero De Mayo, que propone una alternativa nacional y popular ante la desnacionalización de nuestra economía, la recuperación de la democracia y el fin de la represión en todo el país.
La visión política que impulsaba el sector combativo se iba imponiendo en todos los sectores sociales, a medida que el gobierno militar fracasaba en su proyecto político.
La presencia de Agustín Tosco en Córdoba, Benito Romano en Tucumán, Mario Aguirre en Rosario y de otros dirigentes que iban surgiendo en todo el país, le daba al movimiento una fuerza nacional que era apoyada por los estudiantes y los sectores medios, peor tenía su columna vertebral en los trabajadores.
La C.G.T. de los argentinos fue un hito en la historia política y gremial de la Argentina y dentro de ella, Jorge, quien ocupó la secretaria adjunta fue fundamental.
La iniciativa política estaba en nuestras manos y el enfrentamiento era la única estrategia que se imponía, por eso los sectores claudicantes iban quedando de lado.
En mayo de 1969 se produce el “Cordobazo” y son los trabajadores junto a los estudiantes quienes ganan las calles de Córdoba, como lo harán luego en Corrientes, Mendoza, Tucumán y Rosario, para expresar el repudio a la dictadura militar.

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