Trayectoria

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En los duros Años de la C.G.T. de los Argentinos. Raimundo Ongaro, Di Pascuale y Alfredo L. Ferraresi.

En todo este tiempo la actividad de Jorge es incesante, así como lo es la persecución, los distintos arrestos que sufre y la clandestinidad donde se refugia. Ese año se pasa con el sindicato intervenido y su Secretario General, Jorge Di Pascuale, junto al adjunto Alfredo L. Ferraresi, presos. Jorge recobra la libertad, pero a los pocos días es detenido nuevamente por firmar una solicitada contra el gobierno. Conoce a su hijo recién nacido, esposado y bajo vigilancia policial.
Será en 1970 que se recuperara el gremio y que veremos a la dictadura de Onganía caer definitivamente.
El comienzo de la década encuentra a Jorge en pleno desarrollo y construcción del Peronismo Revolucionario, apoyando el accionar de las organizaciones especiales, como la llamo Perón y apuntalando un nuevo sindicalismo del cual fue mentor y que llamo Sindicalismo de liberación. Alejado de las estructuras entreguistas del Partido, mantuvo su identidad, rescatando el rol histórico del Movimiento, su proyecto revolucionario y la necesidad del retorno de Perón para ponerse al frente de esa revolución.
Es que por entonces, Di Pascuale, con otros compañeros que expresaban la más lata conciencia política y el grado mayor de compromiso con las luchas de nuestro pueblo, crean el Peronismo de Base, organización nacional que se propone desarrollar una instancia organizativa por fuera del Partido Justicialista, con el objetivo de contener la expresión combativa de los trabajadores y apoyar a los sectores que proponían una salida revolucionaria, que por entonces era ampliamente mayoritaria en todo el territorio nacional. Por otro lado, resulta notablemente la amplitud de pensamiento de quien sin renunciar a su identidad política y trayendo en su mochila una trayectoria implacable en las filas del peronismo, era a esa altura capaz de contener a las distintas variantes del pensamiento revolucionario.
La experiencia de Jorge en la propia intimidad del peronismo, lo había llevado a un desencanto total con los sectores que habían claudicado durante 17 años y nada esperaba de ellos.
Los había visto de cerca incorporarse al sistema y ser parte de lo mas retrogrado de la política nacional. Los había visto traicionar a Perón y a los trabajadores y la dinámica de un pueblo en la calle luchando contra las dictaduras y los gobiernos cómplices de la ilegitimidad lo convenció de la posibilidad de alcanzar el poder para el pueblo y construir una sociedad mas justa, libre y soberana, tal como lo aprendimos durante la década del gobierno peronista.
Perón produce cambios en la burocracia sindical e impone a Rucci en la secretaría general de la C.G.T. El líder avanza en una política de lucha integral, donde contiene desde las organizaciones armadas, hasta los sectores burocráticos, pero Jorge tiene una brillante historia, muchos palos sobre el lomo y la autoridad moral suficiente para expresar su disidencia sobre esa estrategia, intuye, dejara en el camino a los compañeros que ofrecieron la vida y la libertad por sus ideales. Los hechos le darán la razón en ese aspecto, aunque en algunos otros se pueda no coincidir con él.
En 1971, la contestación de Perón a una carta enviada por la Agrupación “Lealtad y Soberanía” (fundada por Di Pascuale) trae el apoyo a la tarea que llevan adelante y se suma al proceso electoral apoyando a Héctor J. Cámpora, un hombre leal y honesto que también fue victima de la trituradora que montaron algunos sectores del Justicialismo. Lo positivo de ese desenlace político, fue la libertad de miles compañeros presos desde hace años, lo negativo fue que esos mismos compañeros y muchos otros que fueron baluartes de la Resistencia y de la lucha de 18 años fueron dejados de lado. Un desencuentro histórico que costaría muy caro al Peronismo y al pueblo argentino, ya que esos sectores que dominaron el gobierno, luego de la muerte del General, actuaron en realidad para desarmarlo y esterilizarlo, además de ir preparando las condiciones para la mayor represión y asesinato en masa que sufriera una nación latinoamericana y que se cobro, a partir de julio de 1974 y especialmente de marzo de 1976, la vida de una generación comprometida hasta la propia muerte por el destino de nuestra de patria y el futuro de nuestro pueblo.
El 17 de noviembre Jorge, Borro, Framini y tantos viejos luchadores tendrían que haber estado en el avión que traía a Perón de su largo exilio. Eran ellos los representantes de los miles de peronistas que no claudicaron ante ningún gobierno, exigiendo el retorno del líder, no fueron convocados, pero si estuvieron en Ezeiza, junto a las miles de personas que desafiaron al Ejército para ir a esperar a Perón. También estuvieron el 20 de junio en Ezeiza, junto al pueblo peronista, pero cada vez más lejos del conductor. De esta manera, la vieja guardia peronista, la línea dura o combativa, como se la conoció, se incorporaba a otras expresiones del peronismo: Framini, Dante Viel, Armando Cabo, Arnaldo Lizazo, Atilio Lopez, Cepernic o Bidegain le daban forma al Partido Autentico (ligado a Montoneros) mientras Jorge, Ferraresi, Bernardo Alberte, Ongaro, Villaflor, De Luca, Benito Romano Atilio Santillan y la conducción de FOETRA mantenían distintos grados de adhesión al Peronismo de Base.
La lucha se dirige a la construcción de una alternativa organizativa independiente, que les permita a los trabajadores no solo enfrentar al sistema que nos domina y explota, sino también a la burocracia política y sindical que le sirve complicentemente.
Jorge Di Pascuale jamás acepto servir a los interés antinacionales y antipopulares, brillo en la política y en el sindicalismo argentino en merito a su capacidad y compromiso, pero no utilizo ese prestigio en beneficio de una proyección personal. Dejo de lado cualquier tentación personal y se ubico junto a los trabajadores en la lucha política y cotidiana para lograr la liberación nacional. Acepto ser uno más luego de ser el primero, acepto el anonimato luego de ser una figura pública, acepto el barro luego de pisar las alfombras del poder, acepto la militancia, la cárcel y la persecución, si eso era útil para alcanzar el objetivo de todos y para todos. Fue firme en sus convicciones, alegre y cálido en el trato diario, noble y valiente para sostener su compromiso, y supo ser un conductor indiscutible. Su enorme capacidad de conducción sumada a su conducta personal hizo que fuera querido y respetado por todos los trabajadores del país, más allá del pensamiento e ideología de cada uno. Estos valores. Que son imperdonables para el sistema, fueron puestos en la mira del enemigo, a penas murió Perón el 1ero de julio de 1974. pocos días después el escritor, abogado, historiador, diputado nacional y gran amigo del Sindicato de Farmacia, Rodolfo Ortega Peña, era asesinado en las calles de Buenos Aires, por la Triple A, en lo que fue el comienzo de una escalda que ya no se detendría mas para hacer desaparecer a los dirigentes identificados con las luchas populares. Así la lista comenzó a poblarse de los compañeros mas queridos: Antonio Deleroni, Julio Troxler, Alfredo Ongaro, el padre Mujica, Atilio López y cientos mas. Jorge estaba amenazado y sus compañeros lo convencieron de que partiera hacia Venezuela. Allí estuvo, trabajando humildemente, hasta que luego del golpe militar del 24 de marzo no soportó mas y regreso a nuestro país para sumarse a la lucha contra la dictadura.
Un trágico 28 de diciembre de 1976, decidió festejar sus cumpleaños en la intimidad familiar y fue secuestrado por miembros del Ejercito. Todas las gestiones realizadas posteriormente por su familia, sus compañeros del sindicato e incluso por organismos internacionales fueron inútiles, nunca más pudimos compartir  la risa franca y la palabra sabia de quien paso por la vida y por la historia dejando una huella profunda y un recuerdo imborrable.

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